Messi quedó libre, pero Barcelona no se resigna

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El contrato del astro con el club español venció ayer, 30 de junio. El presidente, Joan Laporta, pidió tranquilidad a los hinchas. El futuro del mejor del mundo es incierto. 

Lionel Messi quedó ayer en libertad de acción a más de 20 años de su llegada a Barcelona, que pese a sus severas dificultades financieras no se resigna a aceptar su alejamiento y continúa negociando para concretar un nuevo contrato.

A las 24 de ayer miércoles en España, las 19 en Argentina, donde Messi se encuentra concentrado con el seleccionado nacional a la espera del encuentro del próximo sábado por los cuartos de final de la Copa América ante Ecuador, el contrato del rosarino con el club español expiró sin novedades a la vista.

 “Las doce han dado y sereno…”, solían vocear dos siglos atrás los que ejercían el serenazgo durante la época de la colonia española en las calles de un Buenos Aires.

En este caso, eso de “sereno” refiere a la falta de noticias respecto de una renovación contractual de Messi que nunca llegó y que, más allá de lo que suceda en un futuro cercano, hoy afecta un dato ineludible de la realidad como que “Lío” es jugador libre.

Un 14 de diciembre de 2000 el responsable de La Masía, esa cuna de futbolistas que hizo grande al club “blaugrana”, Carles Rexach, le redactó en una servilleta de restaurante un primer contrato a Messi con Barcelona, que terminó sirviendo de borrador para el que se haría oficial el primer día del año siguiente.

Esa servilleta está enmarcada en una de las gloriosas paredes del museo del club y en los últimos días los aficionados “culés” empezaron a mirarla con una doble sensación de esperanza y nostalgia.

Es que más allá de confiar, relativamente, en el presidente Joan Laporta, el más cercano a Messi en la historia de “Lío” en la institución, quien ayer pidió “tranquilidad” a los hinchas, y en lo que transmiten a favor de esa afirmación los medios deportivos catalanes, también observan de reojo y con preocupación lo que apuntan otros diarios españoles, especialmente aquellos con sede en Madrid.

Por ejemplo el diario As publicó en su portada una fotografía de Messi y el ex Real Madrid, Sergio Ramos, juntos, destacando que ambos arrancan julio en libertad de acción, e inmediatamente recuerdan que el zaguero nacido en Camas, al anticipar su salida del club “merengue”, sostuvo que lo habían llamado de París Saint Germain porque pensaban “armar un equipazo” con él y con Messi.

Y esos fantasmas se reflotan ayer con visos de probable realidad, ya que el PSG y el Manchester City de su entrenador más querido, Josep Guardiola, son los únicos clubes económicamente en condiciones de llevar a Messi a cumplir su sueño final como futbolista que es el de ganar otra Champions League.

Messi hoy es jugador libre, algo inimaginable cuando firmó su primer compromiso con Barcelona al inicio del siglo XXI y en estos 21 años de carrera incomparable vistiendo siempre los colores azul y rojo.

Quizá esta condición dure poco, para fortuna de Barcelona o, eventualmente, alguno de los dos candidatos que pretenderían hacerse con sus servicios a fuerza de billetera. Pero que el mejor del mundo no tenga equipo, hoy por hoy es algo que impacta al mundo del fútbol.